Todo camino esta lleno de aprendizajes. Y el del emprendedor no es distinto. Te cuento algunas cosas que descubrí de proceso de aprendizaje que son iguales si tenés 5 o 50 años.

Mi hija (5 años) quiere aprender a escribir.

Está obsesionada con las letras. Las escribe todo el día. Cada vez que pasamos por algún lugar con un letrero, dice el nombre de cada letra.

A veces se confunde, es de esperarse. Pero ahí va ella, feliz, señalando cada letra que puede.

También reconoce los sonidos, así que está haciendo un buen progreso.

Pero, boy oh boy, La frustración si intenta leer o escribir una palabra en particular. Lo quiere todo ya. Y aunque yo intento apoyarla y ayudarla a conseguirlo, la cosa no se pone fácil.

¿Sabés qué es lo más loco? Que de todo este proceso, puedo ver cosas que hacemos igual de adultos. ¡Increíble! Pero el proceso de aprendizaje parece no cambiar.

Así que en este artículo te voy a contar las lecciones de ver a mi hija en su proceso de aprender a escribir que tranquilamente podemos aplicarlo a montar, gestionar y conseguir resultados en un negocio online.

Derecho al objetivo final

Hay un ejercicio basado en una línea y 3 puntos. Se utiliza en coaching, como objeto de visualización, y también como punto de partida para planificar.

El ejercicio es el siguiente:

Parada en una habitación con espacio suficiente para dar algunos pasos, imaginás una línea recta. Esta línea es el tiempo y dentro de esta línea, hay 3 puntos.

El primer paso es ir al punto más lejano. Al futuro lejano. Caminás y cerrás los ojos (sí, caminás en serio. Hacerlo está buenísimo). Ahora estás en el futuro. Cuando ya cumpliste tu objetivo. Con los ojos cerrados, tenés que poder verlo. Ver cómo estás vestida y parada, cuál es tu actitud, cómo te estás sintiendo, qué cosas tenés a tu alrededor, qué estás haciendo.

Bien pulenta.

Ahora, el ejercicio no termina ahí, ¡pero muchos ahí se quedan! Es que es tan dulce ese lugar, que no dan ganas de volver, ¿no? ¡Ah, pero es muy necesario!

Lo que muchas veces olvidamos es que el camino también tiene sus momentos bien dulces. Es todo un proceso que no vale la pena saltarse. Incluso cuando nos encontramos en los momentos grises. Porque de esos momentos salimos más fuertes. Salimos más claras. Aprendemos. Nos transformamos cada vez en ese “quien necesito ser para llegar a mi objetivo”.

Esperamos resultados mágicos

Creemos que si solo publicamos artículos, los paseamos por todas las redes sociales, recolectamos correos por doquier, aparecemos cada 5 minutos en los stories de Instagram y hacemos un webinar, entonces vamos a recontra vender lo que sea que estamos intentando vender.

La realidad es que todas esas acciones tienen que estar conectadas y tener un propósito en sí. Y no. No todas tienen por qué aplicar a tu propio negocio.

Esto me hace acordar a mi hija escribiendo 20 letras al azar, esperando haber escrito una palabra.

Todo lo que hagamos tiene que ayudarnos a dos cosas:

  1. Conectarnos con nuestros clientes (conectar los sonidos de las letras)
  2. Vender nuestros productos (que los sonidos conectados a través de las letras acaben formando una palabra legible).

Creemos que lo entendemos. Luego nos frustramos.

Pensamos que todo se trata de una fórmula matemática. Hacés a+b y te da z. Pero resulta que tenemos algunas variables.

En español, puede ser el uso de la v-b, s-c-z, la H, LOS ACENTOS…

En crear, hacer crecer y funcionar un negocio hay dos variables sumamente importantes.

Vos como facilitadora de algún producto o servicio, quien además, pone de sí misma para que su producto o servicio sea único en su especie, y tu cliente, que también es otros ser que decide aceptar ese producto o servicio para satisfacer sus propias necesidades, que no van a ser iguales a las de su vecino.

Además que cada uno tiene sus propias formas de comunicarse. Por ejemplo, algunos aman Instagram, otros odian Twitter. Algunos no le ven sentido en estar en estas redes y prefieren una red social un poco más profesional, como LinkedIn.

Y a otros nos gusta que nos sorprendan.

Bueno, esto probablemente a todos.

El asunto es no hacer cosas por hacer, sino hacerlas porque realmente tienen un sentido. Para nuestros negocios, para nuestros clientes y para nosotras.

¿Viste? Todo eso con mirar a mi peque crecer, pero contame vos. ¿No te viste nunca envuelta en alguna de esas fases?

La verdad es que, para la mayoría de nosotras, largarnos a crear un negocio online es algo bastante nuevo. Así que aceptar que hay un proceso de aprendizaje y crecimiento en el medio es lo mejor que podemos hacer ¡Y disponernos a disfrutarlo, claro!

Lo  bueno es que hoy en día la comunidad emprendedora es muy grande. Y siempre podés contar con otras personas para apoyarte. ¡Y contar con alguien que te apoye y te guíe!

Por aquí lo dejamos por hoy. Como siempre, un placer tenerte por acá. Te invito a unirte a la news, donde vas a tener acceso a los 4 talleres “Tu estrategia explosiva” y dónde dentro de poco vamos a comenzar con un reto para mantenerte productiva y motivada. 😉

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