Porque la motivación no es algo que permanece intacto. A veces hay que aprender como mantenerla.

¡Ah! ¡Motivación! Aquella sensación de que, sin importar qué, vamos a lograr lo que nos propongamos. Y lo vamos a hacer con todas las pilas, por supuesto.

Lástima que después vienen esos momentos en que esa sensación, lo más que hace es querer llevarnos a la cama o frente a Netflix todo el día. No es que no querramos alcanzar nuestros objetivos. Es simplemente que no tenemos la fuerza o energía para hacerlo. ¿Te pasó alguna vez? A mí sí.

Desafortunadamente, pareciera ser que nos quieren hacer creer que si no tenemos motivación, entonces realmente no queremos eso que se supone que queremos. Pero la verdad es que acaba siendo una de las cosas más efímeras que puede haber. Sin embargo, si tan solo pudiéramos invocarla cada tanto, cuando todo parece gris y lento, sería un golazo.

Lo bueno es que tengo preparado este post con ideas prácticas para que puedas llamar y mantener tu motivación cuando lo necesites.

Pero primero, vamos a lo básico.

¿Qué es la motivación?

Es esa fuerza que nos da el impulso necesario para hacer lo que tengamos que hacer y conseguir lo que nos propongamos. Pero no es algo que aparece mágicamente, aunque muchas veces así se sienta.

Nuestra fuerza de motivación está relacionada a otras áreas de nuestra vida, como son el nivel de estrés, la autoestima, la concentración y hasta tiene un impacto en nuestra salud y bienestar.

Así que, como primer medida, ¿qué te parece hacer una retroalimentación a la inversa? Ocupate activamente de cuidar tu salud y tu bienestar. Después, elegí alguna (o varias) de las actividades que te propongo a continuación y trabajá para que tu motivación esté ahí cuando la necesites.

¿Qué te mueve?

Es decir, ¿para qué querés estar motivada? ¿Para bajar de peso, comenzar a ejercitarte, terminar de estudiar una carrera, comenzar o alcanzar el próximo objetivo de tu negocio? Se supone que la motivación nos ayuda a hacer cosas. Cosas que, quizás, en otras circunstancias, nos caerían pesadas.

Así que pensá en una forma de tener eso que te mueve más presente. Aquí algunas ideas.

¿Qué va a sumar a tu vida?

Si te gustan las manualidades, los mood boards son una excelente opción para conectarte con tu fuente de motivación.

¿Alguna vez hiciste un collage de pequeña? A mí, dentro de las manualidades escolares, era de las que más me gustaba. Dibujar, no tanto, pero recortar y pegar distintos tipos de objetos o imágenes, era otra cosa.

Bueno, un Mood board no es más que eso. Un collage temático. Tiene como función transmitir una sensación. Para este trabajo de motivación, lo que querés que te transmita es todo aquello que alcanzar tu objetivo te va a permitir. Ya sea tener una mejor salud o más libertad. Pensá en cómo transmitir eso en un collage que puedas dejar bien a la vista.

¿Cómo se va a ver tu vida cuando alcances tu objetivo?

Este tipo de cosas, a mí me gusta hacerlas más por escrito. Por bien podrías aplicarlo al mismo mood board. Se trata de que desarrolles un día típico cuando alcances ese objetivo.

¿Por qué a mí me gusta tenerlo por escrito? Porque cuando lo escribo, lo puedo enmarcar más. Le puedo dar más detalle. Me permite soñar con más claridad. Y si hay algo que tiene la visualización, es que cuanto más clara, mejor. Así que no tengas miedo, tomá un cuaderno y comenzá a escribir.

Y no limites únicamente a cómo se va a ver relacionado a ese objetivo. Pensá también en qué vas a poder hacer cuando tu objetivo se vea materializado en tu realidad cotidiana. Por ejemplo, si tu objetivo es comenzar a tener un estilo de vida más saludable, no solo vas a reducir el consumo de medicamentos, sino que también vas a tener más energía para jugar con los peques.

¿Cómo me voy a sentir al alcanzar mi objetivo?

Conectarse con los sentimientos positivos es una gran fuente de motivación. Y para eso, no basta solo con escribirlo o hacer un moodboard. Realmente tenés que sentirlo en este momento. Así que si estás en uno de esos días con energía baja, esta es una muy buena forma de levantar tu nivel de motivación.

¿Cómo me voy a sentir al terminar todo esto?

Algunas veces, nuestra falta de motivación se trata por alguna actividad del día que realmente no tengamos muchas ganas de hacer. Pero si podés conectarte con la sensación de alivio que vas a tener cuando te saques esa tarea de encima, seguro que arrancás y no te para nadie.

¿Qué va a pasar si no sigo?

Para algunas personas, pesa más el lado negativo que el positivo. Si ese es tu caso, pensar en las consecuencias de dejar a medias eso que tenés que terminar puede ser un gran motivador.

Y este punto incluso tanto para cuestiones del día a día, como para cuando sentís ganas de renunciar a tu objetivo final. ¿Qué va a pasar si dejás de perseguir ese sueño que tanto significaba para vos en un principio?

Retos y resultados

Para otras personas, e incluso para cuando hacemos las cosas tan rutinarias que acabamos aburriéndonos, ponerse un buen reto es una buena manera de motivarse y levantar los niveles de energía.

Y lo mejor, es que podés aplicarlo de una forma muy sencilla.

Toma un resultado que quieras mejorar. Anotalo y marcate en cuanto quisieras superarlo y para cuándo.

Pero no te quedes ahí. Compartilo con alguien, armá un plan y comenzá la carrera. ¿Querés hacerlo un poco más divertido? Pensá en alguna emprende-amiga que quiera sumarse al reto, así lo hacen juntas.

El truco para que esto funcione es que comiences a llevar un registro de tus acciones y avances para poder retarte a vos misma a ir mejorando cada vez más los resultados.

Y todavía tiene un plus extra. Cuando tenga que mejorar o replantearte tus estrategias, vas a poder revisar qué te funcionó y qué no.

Mirá el lado positivo

Cuando todo parezca gris, pensá en las cosas buenas que eso que tenés que hacer te proporciona. Puede ser algo que vaya a pasar de acá a un tiempo o un recuerdo del pasado. Como cuando hiciste aquello otro, conectaste con otra persona que pudo poner en práctica lo que le dijiste y obtener los resultados que quería obtener.

Recordá tu por qué

Muchas veces, sentimos una completa desconexión con aquello que estamos haciendo. Puede ser que el contexto personal no te esté ayudando mucho o que las cosas no estén saliendo como te imaginabas.

Yo creo que esto es mucho más común de lo que todos se imaginan y pasa por dos razones:

  1. Nos enfocamos solo en el objetivo final
  2. Nos olvidamos que este es un camino de aprendizaje

En el primer caso, esperamos que llegar al objetivo final sea igual que sumar 1+1.

Si hago x, esto tiene que funcionar en seguida. Y seguro que va a ser así porque veo que a otros les funciona así.

Parece simple, pero cuando te encuentres en este tipo de pensamientos, considera que a) no conocemos realmente los resultado de aquella persona que dice que ganó un millón de dólares con su infoproducto y b) no estamos teniendo en cuenta todo el trabajo por detrás que aquella persona o negocio estuvo haciendo, váyase a saber por cuánto tiempo.

Lo que nos lleva al segundo punto. Que tengas ese objetivo final está genial, pero si nunca antes montaste un negocio, y menos online, también tenés que ponerte otros objetivos que te permitan ir aprendiendo y mejorando a conectar con tus clientes y mejorar tus resultados de forma lenta.

Claro que pensar en esto puede ser menos divertido que creer que si haces determinada acción, vas a obtener esos resultados mágicos que estás esperando. Pero es justamente por eso, que tenés que tener presente tu principal “por qué” y mantener tu compromiso con ese por qué.

Trabajá por la gratificación instantánea

Que no vayas a conseguir tu objetivo final en 1 mes no quiere decir que no puedas ponerte premios por hacer tus tareas diarias o por ir consiguiendo resultados más pequeños. Pensá en algo que realmente te gustaría hacer y guardalo para cuando termines x cosa o consigas x resultado.

Por ejemplo, ¿te gusta el alfajor de dulce de leche vegano? Si terminás todas tus tareas de hoy podés ir y comprarte uno en forma de premio.

¿Te gusta ir al cine? Si conseguís duplicar tu número de visitas al blog en el próximo mes, te vas a ver una de terror con tu medio pomelo.

Y estas son mis ideas para mantener la motivación cuando las ganas de salirte del sofá se fueron de vacaciones a Cancún y te dejaron a vos clavada. Podés tomar una, 3, todas o irlas rotando. Y para tenerlas siempre a mano, guarda este post en tu navegador, en Pinterest o en Facebook, así podés volver cuando quieras para probar otra estrategia para mantenerte motivada sin tener que recurrir a los mensajes motivacionales.

Como siempre, un placer tenerte por aquí, ¡y espero que me cuentes cuál vas a probar y cómo te funciona!

Mientras, podés suscribirte y acceder a los talleres Tu Estrategia Explosiva para que alcances tus objetivos.

 

 

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