Emprender no es una fórmua matemática e implica encontrar tus propias formas para llevarlo acabo. Te cuento las 7 lecciones que aprendí en estos casi 2 años como emprendedora digital.Ya se acerca al aniversario de este proyecto (y el mío también ;)). Y con el tiempo, vinieron lecciones que aprender y muchas oportunidades de crecimiento. Así como la amistad de mujeres increíbles y descubrimientos sobre mí misma que jamás hubiera imaginado.

Esas cosas que pasan cuando transformas tu persona. Ya sea porque te volvés madre o porque gritas tu propio grito de independencia. Así que para hacer resumen (y como estamos en el mes de las transformaciones), te cuento 7 de las cosas que aprendí en estos (casi) 2 años.

A no apurar las cosas

La verdad que no comencé en el mejor de los contextos. La web la cree en Buenos Aires, después de haber dejado mi casa de Córdoba, unos días antes de entrar a mi casa en Brasil. No era el mejor momento, pero era algo que quería hacer hace rato.

Esa no fue la parte difícil. La parte difícil fue llegar a nuestro nuevo hogar, en un nuevo país, con un nuevo idioma, con la promesa de un trabajo que nunca existió. Yo dejé el mío, no en los mejores términos, poco después de llegar, aprovechando el cambio de país, en un acto de rebeldía y de dejar todo aquello que me hacía mal en el pasado.

Pero claro. Las cosas no fueron “como se suponía” que tenían que ser. Así que, en medio de la desesperación, cometí uno de los errores en el proceso de aprendizaje y apuré un producto que no estuvo bien pensado ni bien planificado. ¿Resultado? Cero ventas.

Después de eso, tardé un montón en volver a sacar algo aunque, para serte sincera, también fue en el calor de las apuradas.

Las recetas mágicas no existen

Y esto lo veo muy a menudo.

Volviendo a mi historia, ya había visto tantos casos de resultados extraordinarios (5, 6, 7 cifras) que pensé que a mí también me podía tocar siguiendo una serie de pasos prediseñados de forma sistemática que no tenían en cuenta unas cuantas cosas.

¿Qué cosas? Básicamente que en todo negocio hay 3 variables que hay que tener presente a la hora de crear tu propia receta:

  1. Tu cliente. Un ser único que no vino a este mundo para que lo encasilles así porque sí con el tag de cliente. Un ser que quiere que lo entiendas, que empatices y que realmente lo ayudes con su causa.
  2. Tu producto, que aunque puedan haber 20 mil productos similares, lleva tu firma propia y, por eso, acaba siendo único.
  3. Vos. Que tampoco te gusta que te encasillen. Por vos no sos solamente una experta en marketing digital. Una diseñadora. Una tejedora de amigurumis empedernida. Vos sos un individuo que tiene sus propias experiencias, sus propios conocimientos y que los puede compartir con cierto público, de determinada manera.

Y esto, mi querida amiga, lo cambia todo.

La claridad ES el verdadero ingrediente mágico

Pero no siempre se la consigue de forma instantánea, ni siempre va a ser igual. Y cuando no es así, lo que te resta es seguir tu instinto hasta que puedas ver todo el panorama de forma más clara.

Lo bueno es que, mientras seguís tus instintos, también podés ir buscando la claridad de forma más activa.

Esto es lo que yo he hecho hasta conseguir esa claridad.

Trabajar en mí misma

No soy muy fan de los libros de autoayuda y, honestamente, pude retomar la lectura muy recientemente. Pero sí creo en la introspección y, cada tanto, puede que alguno igual me lea. Pero siempre podemos tomar consciencia de nuestro accionar, de nuestros pensamientos, de nuestras actitudes y notar el impacto que tienen en nuestro día a día.

Algunas cosas son para reforzarlas. Otras… bueno, esos son los puntos a trabajar.

Pulir el objetivo

Soy una persona a la que le encanta escribir. Sobre todo a mano.

Lo bueno es que en internet está lleno de ejercicios para estructurar tu negocio (y en esos ejercicios es en donde mejor se trabajan los objetivos y donde mayor claridad se puede conseguir). Así que cada vez que me cruzo con uno, reviso lo mío. La verdad es que, si bien la base puede no cambiar, cada vez puedo profundizarlo más.

Pulir el mensaje

Este es, para mí, de los que más me cuestan. Te parecerá increíble, pero es así.

Escribir y hablar desde mis conocimientos y mi experiencia, me es facilísimo. Ahora si logro escribir y hablar de forma que los demás entiendan lo que quiero decir… no se que tal va. ¿No te pasa a vos?

Tristemente, no obtengo tanto feedback como para poder comprobarlo, por eso siempre trabajo en este punto.

Y sí, esa es una invitación a que comentes el artículo y a que te animes a participar de las consignas de la fanpage. 😉

Foco, otro ingrediente mágico para tu fórmula con variables

La realidad es que el foco no es un súper poder. Así que no es algo con lo que “nacés o no lo tenés”. Es una habilidad que se trabaja a diario y a la que tenés que ayudar eliminando todas las distracciones.

Simplemente se trata de eso. Que, sin importar qué estés haciendo, sea lo único a lo que le estés prestando atención.

Por eso es tan importante la gestión del tiempo.

Porque trabajar con una nena de tres años llorándote al lado porque quiere caminar sobre la perra y vos no la dejás, no es fácil.

Planificar

Las cosas no pasan porque sí. Hay que hacer que pase. Y hay que saber cómo vas a hacer que pase.

No existe una única manera de hacerlo. Pero de seguro que podés encontrar una manera que a vos te funcione. Lo bueno que tiene planificar es que, si lo hacés bien, te permite hacer dos cosas.

Manejar mejor tu tiempo (mirá el punto anterior para ver por qué es importante), prepararte para enfocarte (idem ;p)

Vos sos una prioridad

Si en nombre de crear una empresa que te sustente, comés mal, dormís mal, no te ejercitas y no cuidas tus relaciones, entonces tenés un problema grave.

Hace algún tiempo leí o escuché un podcast (no recuerdo el formato) de Dale de StartupCamp.com, donde contaba un poco de su historia. De cómo cuando su negocio comenzó a ir bien igual no se sentía como una persona exitosa porque lo único que había en su vida era su negocio. El resto no importaba.

Por supuesto que esto terminó causando una gran crisis en su vida. La moraleja de su historia es que el éxito no es solo tener un negocio que funcione, o montones de dinero, sino poder disfrutar de tu vida, tener una buena salud, amigos, familia, y poder dedicarle tiempo a todo eso.

Si tu panorama actual se parece al de Dale,  necesitás hacer algo y hacerlo ahora.

No hay forma de mantener esto sola.

Probablemente te habrás cruzado con esos números aterradores de que el 90% de los emprendimientos online no van a ver su segundo año de vida.

Todos te dicen que es una cuestión de perseverancia. De no ver los resultados. Pero yo creo que la realidad es otra. No hay un buen sistema de apoyo.

Aunque tengas un negocio de una sola persona, necesitás contar con otras personas en distintos niveles:

  • Tu familia.

Aunque no entiendan de qué estás hablando. Tener el apoyo de tu familia (en mi caso, mi pareja) es un motor excelente. Y te voy a contar un poco. El año pasado las cosas no estaban muy bien entre mi medio pomelo y yo. Pero si hay algo que nunca faltó, fue el apoyo que él me dio y me sigue dando con cada cosa que me propongo. Sin él, no existiría este proyecto ni tampoco estaría estudiando.

  • Tus pares

Si todavía no lo hiciste, necesitás encontrar personas que también estén en este camino. Ellos sí van a entender por lo que estés pasando y no van a dejarte renunciar así porque sí. Y vos tampoco los vas a dejar a ellos.

  • Alguien que te eleve.

Alguien que ya haya estado y superado el lugar en el que estás vos. Que te ayude a cumplir tus objetivos. Tanto con sus conocimientos, así como ayudándote a descubrir y utilizar tus fortalezas.

Y el bonus del día…

Lo único que realmente podés controlar, sos vos.

Cuando las cosas van bien, es fácil tener una actitud positiva y seguir adelante. Pero cuando las cosas van mal, cuesta más.

Tanto en el emprendimiento como en la vida, van a haber momentos feos. Momentos que te tiren abajo. Te vas a encontrar personas disfrazadas de amigas que no lo sean tanto, trolls, tiburones y plantas carnívoras. Y sobre todo eso, no tenés control. De lo único que tenés el verdadero control es la actitud que vos vas a tomar al respecto y qué vas a hacer con eso.

¿Estás pasando por un momento difícil? Sabé que va a pasar.

¿Las cosas no salen como esperabas? Pataleá, chillá, hacé lo que tengas que hacer y volvé a empezar probando algo nuevo.

¿Te encontraste con una de esas personas y descubriste que no tenía las mejores intenciones? No hace falta que sigas en contacto con ella.

Es tu decisión.

Y con este bonus, me voy despidiendo. ¡Definitivamente ha sido todo un viaje! Y lo sigue siendo. Espero que lo hayas disfrutado. Si fue así, tenés mi permiso de compartirlo y de suscribirte a la news. 😉

Como siempre, un placer tenerte por acá ¡y espero verte de nuevo la próxima semana!

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